Los cinco monstruos clásicos que todo jugador de rol espera encontrar en una mazmorra

Las mazmorras son el lugar común de todos los jugadores del rol de fantasía. Allí, aunque parezca raro, nos sentimos seguros y en casa. Y es que este lugar es un clásico lleno de criaturas a las que todos nos hemos enfrentado alguna vez, y hoy queremos hacer un pequeño homenaje a esos habitantes que tan buenos ratos nos han hecho pasar.

Los cinco monstruos clásicos que todo jugador de rol espera encontrar en una mazmorra son:

Los Kóbolbs

Los Kóbolbs han sido para muchos las primeras criaturas a las que se han enfrentado al jugar al rol por primera vez, ya que son de los enemigos más endeblitos que podemos encontrar entre los monstruos mazmorreros, y además, da igual si te pasas o te quedas corto, tus jugadores los van a barrer.

Un pequeño Kóbolb.

Estas criaturas suelen vivir en las entradas de las cuevas, así que ahí es donde debes situarlos: (1) para que los jugadores vayan calentando los dados y se diviertan con un pequeño encuentro; y (2) para indicar que por la zona existe una entrada a una cueva o mazmorra de tamaño medio.

Los esqueletos (muertos vivientes)

Sin duda son unos clásicos de los más recurrentes, ya que son todo ventajas. En primer lugar te evitas todas esas preguntas incómodas (o troleantes) de los jugadores: «¿Y qué hace en esta habitación este monstruo? ¿de qué vive y a qué se dedica aquí esperando todo el día? ¿Tendrá descendientes a los que estamos dejando huerfanos? ¿Estaremos alterando el ecosistema de esta mazmora sin darnos cuenta? «. En segundo lugar, y al ser comunmente estas criaturas antiguos aventureros, pueden llevar equipo u objetos que sean útiles para casi cualquier clase de jugador, pudiendo dejar en ellos pistas muy interesantes.

Ray Harryhausen, animador stop-motion de los clásicos esqueletos vivientes

Estos enemigos son muy coherentes cuando el enemigo final es un poderoso mago o una criatura mágica que pueda saber de nigromancia. Pero también pegan mucho con nuestra siguiente criatura, ya que esta podrá justificar su aspecto.

El cubo gelatinoso

Otro clásico de las mazmorras que siempre sorprende y agrada a los jugadores es el cubo gelatinoso, y no solo porque parezca un dado de seis caras, sino porque les incentiva a usar su ingenio a la hora de matar, pues este enemigo no sangra, no arde y no deja de intentar absorberte en todo momento.

El cubo gelatinoso… ¡hasta tiene un funko!

No siendo ni muy listos, ni muy ágiles, conviene que los utilices en pasillos angostos, estrechos y mal iluminados (se camuflan mejor), para evitar que los aventureros rehúsen acabar con él. Ayuda mucho motivarlos haciendo que este se trague a algún personaje o compañero (que no sea Bill el pony, por favor). Al igual que en el caso de los esqueletos, estos monstruos pueden tener objetos y tesoros en su interior que ayuden a avanzar la partida.

Los contempladores (o Beholder)

Seguramente es uno de los monstruos más icónicos y temidos del juego de rol de Dungeons & Dragons. Pero allí donde haya un gran tesoros mágico es probable que alla un contemplador guardándolo. Además, a los jugadores les encantará poder contar como anécdota que sus personajes lucharon contra uno de ellos y sobrevivieron para contarlo (o no).

Una manera de utilizarlos es a modo de cameo, es decir, aparecen, luchan un rato y cuando todo está por decidir pasa algo que interrumpe el combate. Así queda como enemigo recurrente que puede aparecer varias veces y tener una trama con los personajes.

NOTA: Ojo que este monstruo está registrado y solo lo podéis usar al jugar al D&D Oficial.

El dragón (de color X)

Es la criatura preferida por todos los amantes de la fantasía, son poderosos, sabios y grandes… y a veces, además, se comen a los aventureros. Da igual si son viejos o jóvenes, verdes o rojos, de fuego o de hielo, pero es nombrar la palabra «dragón» (o «dragona») y todos tus jugadores se pondrán rectos en sus sillas 😉

El temible dragón rojo.

Los dragones son el gran final, el objetivo, el reto definitivo… saber usarlos en una aventura es toda una muestra de saber ser un Dungeon Master, y si alguna vez habéis vencido a alguno de ellos en combate, bueno, enmarcad esa hoja de personaje.

Si os ha gustado este artículo y quieres sugerir alguna otra criatura más, dejadlo en los comentarios.

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