Lo mejor de los Premios HazRol no es el trofeo

Hay un momento en el vídeo de Justo Molina (#ComplejodeMaster en la Mazmorra de Pacheco), y que podéis ver abajo, sobre los Premios HazRol que dura tres segundos y que me ganó. Está enseñando en pantalla la lista de la socios honoríficos, la veintena de personas que decide los premios, y se corrige a mitad de frase: dice «somos» en vez de «son», y explica por qué. Porque él está ahí dentro. Vota en esos premios y a la vez está grabando un vídeo para darlos a conocer, y lo primero que hace es contarlo.

Podría habérselo callado tranquilamente. En esta afición nos conocemos todos y la mitad de los que ven el vídeo ya lo sabían. Pero lo dice, y ese gesto pequeño resume bastante bien el espíritu de lo que ha montado AndROL: gente que sabe perfectamente en qué charco se está metiendo y que ha decidido meterse con las manos por delante.

Porque la pregunta incómoda estaba ahí desde el primer día. En un mundillo tan pequeño como el rol en castellano, donde el autor, el editor, el ilustrador, el traductor y el que reseña coinciden todos los años en las mismas ferias y muchas veces son la misma persona, ¿se pueden dar premios que no acaben siendo un club de amigos repartiéndose palmaditas? Después de leerme las bases enteras, creo que estos han encontrado la manera de hacerlo razonablemente bien.

Lo que nadie está contando de estos premios

Todo el mundo se ha quedado con el palmarés de 2025:

  • Cuervos de Asgard Motor Club de Walhalla, como mejor juego original en castellano.
  • La guía de Tiberio de Cómo dirigir tu primera partida sin perder la cordura, como mejor publicación original.
  • Trophy Gold, en mejor juego de rol localizado al castellano.
  • Moria, a través de las Puertas de Durin, de la Segunda Edición del El Anillo Único de Devir en mejor publicación de rol localizada al castellano.

Pero lo importante está en la letra pequeña de las bases, y es esto: cada persona del jurado puntúa con tres, dos y un punto, y está obligada a motivar por escrito su puntuación máxima. Esas motivaciones se mandan en privado a la organización y se publican una vez entregados los premios.

Eso no es un palmarés. Es un pequeño cuerpo de crítica escrita en castellano, con el criterio puesto encima de la mesa, en una afición donde la crítica escasea y donde lo normal es un unboxing y un «está guapísimo».

De este modo se resuelve el problema del compadreo mucho mejor que cualquier declaración de intenciones. Un jurado que tiene que firmar por escrito las razones de su voto puede ser leído, contrastado y discutido por cualquiera que pase por la web. El amiguismo aguanta fatal la escritura pública.

Por qué esto era necesario y por qué ahora

Justo lo explica muy bien en su vídeo: hasta ahora, todas las iniciativas parecidas en castellano se quedaban en un vídeo, un podcast o un blog, y ahí morían. Estaba el premio de tal canal, el premio de tal otro. Él mismo se pone de ejemplo y admite sin que nadie se lo pregunte que los Premios Pacheco que ha hecho alguna vez en su canal, por votación popular, arrastraban el sesgo de sus propios seguidores. Que explique en su propio canal por qué sus premios eran peores que estos me parece de una honradez enorme, y dice mucho de por qué esta gente merece que les salga bien.

HazRol cambia dos cosas de raíz. La primera, que detrás hay una asociación y no un medio: AndROL no vende libros ni vive de las visitas. La segunda, que la entrega es presencial, en el Festival Celsius 232, con trofeo —una vela preciosa diseñada por Zoe Peña Lara— y con la posibilidad de que la editorial premiada use el logotipo en su web, en sus redes y en las reediciones. Suena a detalle menor y no lo es en absoluto: es lo que convierte un reconocimiento simbólico en algo que ayuda a vender el libro siguiente. Que es, al final, de lo que se trata cuando se habla de apoyar a una industria.

Añado una cosa que me gusta y que se comenta poco: las categorías dan el mismo peso al rol hecho aquí que al traducido. Dos de los cuatro premios son para obra original en castellano. En una afición donde llevamos toda la vida mirando hacia Estados Unidos, eso es una declaración de principios.

Justo cerraba su vídeo diciendo que ojalá el año que viene esté él ahí haciendo otro igual. Pues eso mismo digo yo. Que dentro de cinco años estemos discutiendo apasionadamente quién debería haber ganado los HazRol de 2031 sería la mejor señal posible de que esta afición nuestra ha crecido. Y todo habrá empezado porque a veinte aficionados muy intensos les pidieron que se explicaran por escrito.

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